La ecuación que el Movistar Team no quiere o no sabe resolver

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En el ciclismo de grandes vueltas tener dos líderes es algo tan antiguo como este deporte más que centenario.

Ya desde antiguo, vimos selecciones italianas con el corazón partido, e incluso historias para no dormir entre Gino Bartali y Fausto Coppi. Dicen que la selección francesa del Tour de 1959 era menos potente no por el tamaño de sus capos, desde Anquetil a Riviére, casi nada, y sí porque no se ponía de acuerdo cuando hostigar a Bahamontes.

Los años pasaron y nos destaparon aquel corral de egos que fue el Renault primero, y como consecuencia La Vie Claire. Gred Lemond, Laurent Fignon y Bernard Hinault. Aquello era dinamita en medio de un polvorín: un trío que asustaba de puertas hacia fuera, pero mal avenido en su interior.

El Tour de 1986, el de Lemond llegando a dormir con su bicicleta para que los de Hinault no se la sabotearan, es a todas luces el gran ejemplo de lo complicado que es gestionar un equipo con dos jefes y que nadie salga indemne.

Porque el ciclismo, dicen, es un deporte de equipo que sin embargo gana uno, ése que queda en los almanaques y corazón del aficionado.

Estos días de Vuelta a España estamos viendo cómo no resolver el tema del liderato dentro de un equipo convierte lo que sobre el papel es una ventaja, tener dos líderes, en un inconveniente y semillero de rumores, comentarios y ambiente enrarecido.

Aunque en el Movistar Team siempre se dijo que Nairo Quintana era el líder, lo cierto es que el paso de los días hace crecer las opciones de Alejandro Valverde, un corredor que ahora mismo lo tiene todo y un poco más: además de una forma envidiable y un enorme conocimiento de la carrera, cuenta con el cariño del público.

Porque si algo se puede medir a la leyenda de Valverde, a su palmarés y presencia en carrera es su carisma, causa furor por donde pasa.

Y ese bien, que parece sencillo tener, es escaso en esencia, y muy complicado de mantener intacto.

Así las cosas, la Vuelta quema etapas y etapas y en Movistar, el equipo de referencia en este lado de los Pirineos, no deja claro quien ostenta el liderato.

Y así la gente ve que las etapas clave van pasando sin que uno tome el mando definitivamente, dándose la situación de que el teórico líder, Nairo, va por detrás del teórico gregario, Valverde, a cinco días del final y habiendo pasado ya una buena ración de etapas importantes, cuando no decisivas.

Lo que en otro equipo se resolvió bien, dígase Team Sky en el Tour, que puso en primera línea a Geraint Thomas, el hipotético gregario, para mantenerlo delante hasta el final, incluso por delante de Froome, en Movistar no se ha sabido gestionar.

Uno por otro, lo cierto es que al equipo azul los rivales le crecen, le surgen por todos los lados, y ni siquiera han puesto orden de en su casa. Una situación que recuerda mucho al Tour, donde no tuvieron dos, y sí tres, puntas de lanza.

A falta de lo más importante de la Vuelta, esperemos que entre los telefónicos haya cobertura e ideas sobre quién debe ser quien porte el mando. Desde el Monte Oiz, con toda Vizcaya a los pies, a Madrid, hay todavía tiempo de despejar la ecuación más complicada, y morbosa, porque nos encanta el morbo, de la Vuelta, esa carrera que miles de ciclistas sufren en la #VueltaBkool.

 

Por Ibán Vega, desde El Cuaderno de JoanSeguidor

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