BKOOL Everesting by Fin Madden

Indoor Everest Challenge By Trek Bikes & BKOOL en Feldt's Socker och Cykel (Suecia)

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Indoor Everest Challenge By Trek Bikes & BKOOL ha tenido lugar el pasado día 2 de marzo en Feldt’s Socker och Cykel, un café con temática ciclista en Halmstad (Suecia) para recaudar fondos para Linda Hill, una mujer que sufre una rara enfermedad. Hemos hablado con Fin Madden, el promotor del evento, para conocer más sobre este reto. Nos gustaría agradecerle también que haya confiado en nosotros para este evento. Esperamos que este Everesting sea un gran paso para Linda.

Fin con algunos ciclistas en sobre los rodillos.

“Hace unos años, estando en un bar, un amigo y yo dibujamos un mapa de Europa en una servilleta. Yo tracé una ruta que iba de Dublín a Estambul y planeamos hacerla en bicicleta. Luego, la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad se interpusieron en nuestros planes, nos casamos y, quince años después, solo conseguí hacer de Dublín a Liubliana, la capital de Eslovenia.

Mi amigo y yo nos mantuvimos en contacto y el amor que ambos sentimos por el ciclismo nos mantuvo unidos a través de Strava. Él se mudó a la Columbia Británica y yo a Suecia, pero su hermano vivía en Noruega, y así fue como nació un sueño: hacer juntos la Strykeproven (540 km en un día). Poco después, él dejó de publicar en Strava y yo le llamé. Cáncer. Cinco meses después, recibí la peor noticia imaginable de boca de su hermano: “Demasiado tarde, se ha ido”.

Todo se desmoronó a mi alrededor, tenía 37 años, tenía salud y montaba a diario en bicicleta. Vivía en North Shore, participaba en las Grand Fondo. Solo una idea me mantenía alejado de la oscuridad que me rodeaba, de perder toda esperanza, la Strykeproven. Tenía que terminar la Strykeproven y lo hice con ayuda de un amigo. Nos reunimos con su hermano en Oslo después del día más duro de mi vida. Un día en el que me juré no volver a perder a nadie más. Eso no me iba a pasar otra vez, a mí no.

La vida en Suecia me iba bien. Montaba en bicicleta, conocí a una maravillosa comunidad ciclista e hice buenos amigos.

Conocí a Linda hace cuatro años. Su marido es un compañero, además de un gran ciclista y un buen amigo. Linda estaba enferma, no podía trabajar. Tenía muchísimas alergias, pero también, un corazón inmenso. Entrenaba perros antes de caer enferma. Ella y su marido estuvieron presentes la semana en la que mi mujer y yo nos conocimos. Actuaron como delicados guías en nuestra relación, pero Linda no mejoraba. Cada vez estaba más enferma, más débil y su cuerpo se volvía más frágil. Su corazón y su mente seguían siendo tan maravillosos como siempre, daba el mismo cariño, pero iba de médico en médico y probaba un tratamiento tras otro, un diagnóstico tras otro, sin conseguir solución.

Linda Hill visitando el evento.

Suecia cuenta con una excelente Seguridad Social, pero, como ocurre en todos los sistemas, también presenta fallos, y Linda parecía ser la víctima de uno. Ella y sus médicos tenían fundadas sospechas de que padecía el Síndrome de Activación Mastocitaria (SAM), pero, al ser una enfermedad tan rara, no había ningún centro en Suecia que hiciera las pruebas necesarias para confirmarlo. Sin pruebas, no hay posibilidad de diagnóstico y sin diagnóstico, la Seguridad Social sueca no puede hacer nada.

Linda sufría reacciones anafilácticas a su propio cuerpo, a veces, hasta en cinco ocasiones en un solo día. En uno de los peores días que tuvo recientemente, llegó a usar hasta ocho bolígrafos inyectores de epinefrina. No puede estar sola y, aun así, pasa sola la mitad del día. Su marido tiene que trabajar y ella se queda fuera del sistema.

Decidí recaudar dinero para Linda haciendo el Everest Challenge, que consiste en subir nueve veces de forma virtual al Alpe d’Huez hasta cubrir la altura del Everest. Me llevaría entre 10 y 12 horas. Todo circo necesita a sus monstruos y yo no puedo bailar ni cantar, pero sí que puedo pasar muchísimo tiempo sentado en el sillín.

Trek Bikes Scandinavia se unió al reto y yo escribí un breve mensaje a BKOOL (tengo Smart Go y me encanta) con la esperanza de que, quizás, consiguiéramos una suscripción gratis, una gorra o algo que pudiéramos sortear. Ellos respondieron al reto de forma increíble y nos brindaron todo tipo de apoyo, desde la organización a la promoción, e incluso nos dijeron que iban a enviar a miembros de su equipo para asegurarse de que el evento iba como la seda. Me enviaron a casa cinco rodillos de entrenamiento, dos Smart Pro2 como premio y tres Smart Go para usar ese día. Trek donó cuatro bicicletas para que otros pudieran participar y nosotros informamos a la comunidad ciclista local de lo que me disponía a hacer.

El responsable de BKOOL para el evento, Herwig, llegó y, sumergiéndonos en un torbellino de actividad, organizamos el acontecimiento en Feldt’s Bakery.

Elaine Zarzana, esposa de Fin.

Cuando las puertas se abrieron a las ocho de la mañana del sábado, los clientes habituales comenzaron a llegar al local. Gente que empieza el día con un café y transeúntes comprando pan. Pronto, empezaron a llegar también los amigos de Linda. Yo me senté y empecé a pedalear en mi rodillo, con un grupo de ciclistas a mi lado. El caleidoscopio de clientes cambiaba a lo largo del día. Lo único que se mantenía constante era la pendiente del 10 % del Alpe D’Huez.

Yo subía y subía, resolviendo un gigantesco rompecabezas matemático mental que consistía en intentar mantener baja mi frecuencia cardíaca y en maximizar mi potencia a medida que la fatiga comenzaba a hacer mella en mi cuerpo. Los colores de los maillots de los ciclistas que acudían al café cambiaban a medida que llegaban los ciclistas de montaña con los suyos manchados de salpicaduras de barro, un grupo al que reemplazó el de los musculados triatletas. Mi resplandeciente y embarazada esposa vendía los boletos para el sorteo junto con un grupo de voluntarios mientras Herwig atendía a los asistentes y nos mantenía en marcha.

Quince botellas de agua, ocho sándwiches y cuatro gorras de ciclista distintas después, me bajé de la bicicleta. Eran las seis de la tarde, ya no había clientes en el café y estábamos a milímetros de alcanzar la meta. Había subido 6796 m, pero el auténtico reto se había conseguido. Con todos los premios que donaron BKOOL, Trek y nuestros amigos de la localidad, recaudamos 1500 € en la venta de boletos y conseguimos un total de 4800 de los 5000 € que necesitábamos.

Fin Madden.

El reto se dio por superado y sentí cómo me inundaba una ola de felicidad y de alivio. BKOOL nos ofreció los rodillos de entrenamiento que habíamos usado a un precio increíblemente bajo y ahora, ¡hemos conseguido superar nuestro objetivo económico en un 10 % con su venta!

Linda va a viajar a Alemania para someterse a las pruebas en unas semanas y la cobertura mediática del evento ha hecho que las autoridades locales hayan decidido asignarle un asistente a tiempo completo en casa. En total, subimos un poco más de 20 000 m ese día, o el equivalente a 2,3 veces la altura de la montaña más alta del planeta.

No voy a perder a otro amigo y, con un equipo como el de BKOOL respaldándome, sé que no volverá a suceder.

Gracias por todo, estáis salvando una vida.”

Finbar Madden

Más información disponible en Facebook – Cycling Everest for Linda Hill.

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