¿Y si entreno sin mirar los watios?

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Picture: BKOOL

Uno de los debates más recurrentes en el mundo del ciclismo es el entrenamiento o no por potencia. El uso de potenciómetros cada es más frecuente, ya que los watios se han hecho un gran hueco en la planificación de las sesiones ciclistas, pero ¿y si entreno sin mirar los watios? Vamos a ver esta cuestión.

Entrenamiento sin mirar watios

Si decides entrenar sin basarte en la potencia, realizarás un entrenamiento clásico, es decir, por pulsaciones. Este método parece estar perdiendo peso en el mundo del ciclismo, sin embargo, todavía son muchos los dispositivos electrónicos que controlan las pulsaciones.

Ventajas e inconvenientes del entrenamiento clásico

¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes de entrenar por pulsaciones? Aquí están:

Ventajas

Accesibilidad

La principal ventaja de entrenar por pulsaciones es la mayor accesibilidad a los dispositivos. Un potenciómetro ronda los 300-400 euros, mientras que pulsómetro o reloj inteligente es mucho más barato. El precio es bastante menor.

Control de la fatiga

Con un pulsómetro es mucho más fácil detectar una excesiva fatiga o un sobreentrenamiento. Si el pulso no se acerca a tus pulsaciones máximas, necesitas descansar.

Inconvenientes

Influencia de factores externos

Condicionantes como la falta de sueño, las temperaturas elevadas o frías, una enfermedad, etc. influyen en el valor ofrecido por el pulso. No es, por tanto, un indicador 100% fiable.

Menor control del esfuerzo

Entrenar por pulsaciones dificulta la gestión del esfuerzo. Es complicado realizar una serie a ritmo constante. Normalmente, se pierden segundos de trabajo debido a que el pulso tarda en subir y bajar.

¿Por qué ahora se entrena por watios?

Hasta ahora la frecuencia cardiaca era la referencia base para medir los esfuerzos sobre la bicicleta. Sin embargo, la potencia resulta ser más exacta y permite regular con precisión los esfuerzos para afinar y, así, conseguir los objetivos. Las ventajas de entrenar por watios son las siguientes:

No influyen agentes externos ni internos

La potencia no es más que el trabajo que realizas en base a la fuerza que ofreces a los pedales y cadencia, por tanto, no está condicionada por factores externos. De la misma manera, no afectan situaciones internas como la deshidratación, falta de entrenamiento, cansancio, etc. como si sucede con la frecuencia cardiaca.

Mejor racionalización de los esfuerzos

Entrenar por potencia ayuda a gestionar el esfuerzo, esto significa que puedes estar al máximo rendimiento sin tener que pagarlo más tarde. Establecer la intensidad a la que puedes rodar sin estar demasiado cansado después es una ventaja para muchos deportistas, sobre todo para los triatletas.

Entrenamientos personalizados

Tener la potencia como referente ofrece variedad de datos objetivos que te permiten conocer tu estado físico. Esto es una ventaja a la hora de programar las sesiones en el simulador de BKOOL, ya que puedes diseñar el entrenamiento basándote en esta información. El ejercicio ahora estará personalizado.

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Foto: BKOOL

¿Cómo entrenar por watios?

Comenzar a entrar por potencia no es una tarea tan simple. El paso de un entrenamiento clásico por pulsaciones o una sesión por potencia implica cierta calma para evitar riesgos de lesiones y una excesiva alteración en el plan deportivo.

Lo primero que se debe hacer es una prueba de fuerza, es decir test de watios, ¿para qué?

  • Asegurarnos de que mantenemos unas condiciones físicas óptimas.
  • Delimitar nuestras zonas de entrenamiento.

Test de watios

Con los test de watios conoceremos nuestros umbrales tanto aeróbico como anaeróbico y los distintos intervalos de potencia según los cuales podremos entrenar las diferentes capacidades físicas (potencia, resistencia, velocidad, etc.).

Es decir, con este tipo de prueba calculamos nuestro FTP -Functional Threshold Power, por sus iniciales en inglés, Umbral de potencia funcional-. El test más extendido es el de 20 minutos, consistente en realizar intervalos de: máximo esfuerzo – recuperación – esfuerzo máximo mantenido – ejercicio moderado.

Mediante estos intervalos se obtiene una media de vatios que hay que multiplicar por un factor de corrección de 0,95 para que dé el valor de umbral de vatios. Otra prueba válida también es el Ramp Test del que ya hablamos.

Conclusión

Cualquiera de ambos métodos no es excluyente. Puedes probar ambas técnicas y decantarte por la que mejor se adapte a tus objetivos. Si pretendes entrenar con mayor precisión para maximizar tu rendimiento, el más adecuado sería el entrenamiento por watios. En cambio, si quieres controlar tus entrenamientos a un precio más reducido y con un método tradicional, un pulsómetro será tu aliado.

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